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ASCUN: 60 años al servicio de la educación

Escrito por Adolfo León Atehortúa Cruz
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En 1957, pocos días antes de que Gustavo Rojas Pinilla abandonara el poder y cuando se vislumbraba ya la construcción de un régimen que presagiaba la concordia, nació la Asociación Colombiana de Universidades, ASCUN.
Tras una reunión inicial en Bogotá, el 5 de mayo, se convocó el 12 de octubre a la primera Conferencia Nacional de Rectores Universitarios en Medellín y se aprobó por unanimidad la creación de ASCUN, propuesta que inmediatamente acogieron 22 rectores de universidades en todo el país.


En ese momento, la propuesta del Frente Nacional prometía inaugurar la etapa de colaboración política bipartidista más consolidada en la historia de Colombia, y era natural plasmar en todos los estamentos ese espíritu de entendimiento, esa euforia de unidad que florecía después de la confrontación.
Las universidades expresaron su presencia validando el compromiso de brindar, asociadamente, una formación humana y científica de calidad, que lograra abrir las puertas a los jóvenes que culminaban la educación básica y media en todas las regiones del país. Se trataba, entonces, de construir nación, de visualizar la paz, de aportar con nuestro quehacer y con la ciencia, a las metas que la promesa del desarrollo nacional en paz se proponía.
Sesenta años después, la tarea parece reeditarse. Colombia atraviesa hoy un momento crucial. El camino para los acuerdos entre el Gobierno Nacional y las Farc es, en criterio de las cortes, irreversible. Pero, aun así, la aceptación plena en la esfera política y en la opinión pública nacional no se alcanza por completo.
En este sentido, la participación de la universidad es indispensable. Tenemos la obligación de trabajar para y por la paz: contribuir con la formación de ciudadanos y ciudadanas capaces de transformar los códigos culturales bélicos que han dejado más de 60 años de confrontación, por códigos culturales de deliberación y diálogo que se requieren en el actual contexto nacional.
Al mismo tiempo, es tarea central consolidar la universidad como escenario independiente y autónomo que garantice la diversidad de opiniones y posturas, no solamente en el debate público, sino en la construcción de propuestas de formación profesional y posgradual, y en la producción de conocimiento mediante la investigación de problemas relevantes en todas las ciencias y campos de saber.
La defensa de la autonomía universitaria está al orden del día. En el caso colombiano, esta defensa ha transitado por el debate frente a políticas que buscan mayores niveles de intervención o regulación sobre las instituciones educativas; con respecto a decisiones gubernamentales sobre la calidad de la educación, observada desde los parámetros de la política oficial y sus mediciones, o como respuesta a nuevos propósitos de agudizar la vigilancia y el control estatal por encima de las condiciones jurídicas establecidas en la Ley 30 de 1992.
La autonomía universitaria se debate en la continua construcción de la legitimidad social de la universidad, que se encuentra en permanente estado de tensión. Esta legitimidad debe ser sistemáticamente demostrada, no sólo en términos de los aportes que la universidad ofrece a la sociedad desde el conocimiento socialmente relevante que produce, sino también desde su capacidad para definir un proyecto de formación y establecer los distintos modos de generar diálogos diversos con la sociedad.
El principio de la autonomía universitaria se realiza cuando las instituciones de educación superior, sin restricciones de tipo político, confesional o ideológico, expresan su compromiso con la razón de ser de este nivel de formación: universalidad del saber y voluntad de ofrecer una formación integral orientada a la apropiación de conocimientos pertinentes, en la que no se limite en modo alguno el ejercicio del pensamiento y de la crítica y en la que se logre responder al compromiso de potenciar el bien común.
Los 60 años de ASCUN, que muestran como resultado la consolidación de esta asociación en el tiempo y su significativo papel en la construcción de paz y en el desarrollo de la educación superior en Colombia, coinciden con la proximidad del centenario de la Reforma de Córdoba y subrayan su propósito de trabajar, entonces, por la autonomía universitaria.
ASCUN, como ninguna otra asociación, ha tenido y tiene el deber de proteger este sagrado derecho. Tal vez la principal tensión que enfrentan las instituciones de educación superior hoy, que se constituye a su vez en el principal reto para la autonomía universitaria, consiste en trabajar de manera mancomunada para que se cumpla a cabalidad la función social de la educación; se dirige a lograr que “la suprema inspección y vigilancia”, que establece la Constitución Nacional, se ponga al servicio de la calidad, de la formación, y de la protección de las libertades de enseñanza, aprendizaje, investigación y cátedra; consiste en buscar puntos de encuentro hacia la construcción de paz y democracia en Colombia.
* Rector, Universidad Pedagógica Nacional.

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