Columnistas

Viernes, 23 Marzo 2018 07:49

Por la paz, hasta lo imposible

El pasado 6 de marzo, tuvo lugar un cruento enfrentamiento desde las instalaciones de la Universidad Pedagógica Nacional entre algunas personas con el rostro cubierto y el Esmad de la Policía. Al final de este choque ocurrió una fuerte explosión y se reportó como resultado, además, a cinco heridos de consideración, cuatro de ellos ajenos a la universidad. Estos hechos causaron diversas reacciones desde distintos sectores sociales. Los vecinos de la calle 72 manifestaron su descontento por dichos actos en su localidad; algunos medios y periodistas expresaron su inconformidad responsabilizando a las directivas y a la institución en su conjunto por supuestamente ser tolerantes con los actos violentos; y algunas autoridades expresaron la inminente “intervención” ante enfrentamientos similares que pudieran suceder en el futuro.

Sin embargo, no se intentó con claridad una reflexión sobre la base de que la universidad también fue vulnerada y que lo ocurrido es un hecho que no escapa a muchas entidades públicas y privadas en Colombia, o al Estado mismo, como a escuelas u otro tipo de instituciones en Estados Unidos y el mundo. En algunos discursos primó la condena al alma mater, antes que a la violencia.

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