Muralismo: Técnicas y ejercicio artístico

Escrito por el junio 1, 2020

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“La emoción estética es tan útil al hombre como las funciones digestivas.”

Diego Rivera

 

Escrito por: Diana Carolina Romero y Carlos Rodríguez.

Programa Conciencia y Tecnología.

 

Cuando se revisan con cuidado los últimos dos siglos de capitalismo, se hace notorio un elemento que se ha venido dando en todos los lugares, con diferencias y distinciones, pero con características similares. Se trata del crecimiento urbano, la concentración de la masa social en espacios reducidos y que cada vez son intensamente transitados, esta sociedad de masas es una condición del capitalismo y de la individualización que lo acompaña.

Es justo afirmar por ello mismo que las ciudades (metrópolis y megalópolis) contemporáneas son el resultado de un proceso histórico acompañado por el crecimiento de la producción material, sobre todo de la industrial. Lo que significa que el proceso técnico de la moderna industria está en la base de esos nuevos espacios sociales. Las características de esas ciudades son parte de lo que se ha discutido en este programa, pues el Muralismo está íntimamente ligado al mundo urbano,  justo en las ciudades en donde existen los “lienzos” adecuados para realizar obras de gran tamaño y que estén abiertas al observador de forma continua. No se trata de un arte reducido al interior de la sala o habitación, sino que hay allí una ruptura del entorno, una especie de lucha por la libertad, que se manifiesta en la expresión abierta y pública, donde el transeúnte debe ser intervenido y se hace participe de la obra.

En este sentido, el muralismo repite el gesto que se inaugura con las vanguardias de principios del siglo XX, esto es con la ruptura que se da en la forma y en el contenido del arte. El transito del impresionismo al expresionismo han mostrado hasta dónde había un carácter renovador en la expresión artística. Y no es gratuito que justo ese arte nuevo, también estuviera ligado de forma directa a los espacios urbanos.

Entonces, el muralismo es una expresión que nace de la vida cotidiana, de la rutina y de las condiciones materiales de los individuos que se ven enfrentados a la ciudad. Con esto el muralismo “forza” al sujeto urbano a volver la mirada sobre su propio entorno, y hace que se dé un fuerte contraste entre las paredes desnudas de la producción en serie con los espacios intervenidos por el color y la forma de la experiencia estética. Este procedimiento es en el fondo, una provocación, pues lo que está en la base del mismo es la construcción de la libertad, que pasa por el arte y el goce estético. Por ello la frase de Diego Rivera que se ha colocado al principio de este escrito. Lo que está en juego es el alimento, en este caso dirigido al espíritu, a la intimidad de todos y cada uno de los sujetos que se ven asaltados de forma continua por el arte.

Se podría pensar hasta donde lo mencionado está relacionado con el objeto mismo de este programa, es decir con la ciencia y la tecnología. Varias son las respuestas que se pueden y han de dar, si es que fuera necesaria una justificación. En primer lugar, como ya se ha mencionado, la ciudad que es el espacio donde el muralismo emerge es propia del mundo del capitalismo y del proceso industrial. Para la construcción urbana moderna no sólo han sido necesarias condiciones sociales particulares, sino que también el mundo material y de la producción debió cambiar, un elemento allí es interesante, para el caso de la pintura en exteriores o de la obra que se va a someter al intemperismo, se trata de los avances de la química en la producción de nuevos pigmentos. Sin ellos el color estaría reducido, por así decir, a lo natural, a partir de la química moderna y científica, las variaciones, tonalidades y resistencias se vieron alteradas, y con ello, el arte pudo salir de forma definitiva del interior, de la habitación cerrada. De otro lado, los nuevos materiales de construcción permitieron hacer grandes espacios que podían ser intervenidos por los artistas.

Finalmente, ha de ser entendido que la producción de la ciencia y de la tecnología implica una estrecha relación con el mundo del arte, y que el muralismo reconoce ello en sus temáticas y obras, ya sean ellas el camino para advertir los artefactos tecnológicos, o para mostrar las ausencias notorias en el territorio de los urbanos, esto último en las manifestaciones actuales de naturaleza puesta en las paredes. Hoy sin duda, y gracias al muralismo, la ciudad se ha vuelto un interrogante a la consciencia del sujeto urbano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

** Fuente: http://museopalaciodebellasartes.gob.mx/
Título de la obra: El hombre controlador del Universo.
Autor: Diego Rivera.
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